¿Se Puede Amar A Los Animales Y Comerlos?

¿Se Puede Amar A Los Animales Y Comerlos?

¿Cómo es esto de que se puede amar a los animales y comerlos? Seguramente te lo has preguntado muchas veces y la respuesta es tan simple como compleja. Aquí se despliegan elementos como la “disonancia cognitiva”, la diversidad cultural, el especismo y carnismo y los derechos de los animales. Amar a los animales y comerlos responde a una práctica cultural asentada en ideas implícitas no cuestionadas.

amar a los animales
Amar a los animales y comerlos es una contradicción con profundos matices locales y culturales.

Un carnívoro respondería que no es lo mismo una vaca que un perro. Esto en occidente, claro. En India matar una vaca sería un sacrilegio. La vaca es sagrada para la religión hindú. Entonces, amar a los animales y comerlos es una contradicción con profundos matices locales y culturales. Y esas interpretaciones se legitiman socialmente dejando atrás su aspecto contradictorio. Para muchos sí se puede amar a los animales y comerlos. Cuando este pensamiento se legitima, parece que el silencio de radio se impone sobre el debate.

Amar a los animales y comerlos es una institución en nuestras sociedades y tantas otras. Y esto también merece ser cuestionado y debatido. Vivimos en un mundo que mata a 56 billones de animales terrestres y 2.7 trillones de animales marinos anualmente. Amar a los animales y comerlos no es posible. Simplemente, no cuadra.

Para más info, explora que hay detrás de la pesca industrial y la industria del huevo.   

La paradoja de la carne: amar a los animales y comerlos

Esta aparente disparidad se conoce como «disonancia cognitiva«. Involucra pensamientos y actitudes inconsistentes, especialmente en relación con la toma de decisiones. Hay un libro genial de la Dra. Melanie Joy: “Por qué amamos a los perros, comemos cerdos…”. Habla sobre la paradoja de la carne y el «carnismo». Este último es el sistema de creencias que permite a la sociedad amar algunos animales y comer otros selectivamente.

perros y gatos
Los intentos de reducir los prejuicios hacia ciertos animales tienen un éxito mixto

Debido al carnismo podemos acariciar a nuestros perros mientras comemos cerdos y usamos vacas como vestimenta. Desde el nacimiento, este sistema de creencias se enseña a través de la cultura y de quienes nos rodean.

La disonancia cognitiva en el contexto de amar a los animales y comerlos es la “paradoja de la carne”. Para la industria alimenticia no son más que máquinas productivas. Hasta cierto punto, la disonancia se alivia al pensar que los “animales que son comida” son menos capaces de experimentar sufrimiento. Pero sabemos que son seres sintientes y sufrientes.

La fuerza del condicionamiento social

Un estudio de 2016 sugiere que los intentos de reducir los prejuicios hacia los animales tienen un éxito mixto. Amar a los animales y comerlos guarda su propia racionalidad dentro lo irracional y loco que parezca. A los animales apropiados para el consumo humano se les atribuyen capacidades mentales disminuidas. Un mito. ¡Hasta los peces tienen un mundo emocional fascinante!

Los hallazgos resaltan el papel de la reducción de la disonancia para facilitar la práctica de comer carne y proteger los compromisos culturales. Las personas experimentan sentimientos de incomodidad cuando sus identidades están siendo amenazadas. Y, tales intentos pueden incluso reforzar actitudes negativas. Por eso, muchos carnívoros parecen reactivos y hasta enojados con el veganismo ético. En muchos contextos ser carnívoro se asocia a la masculinidad exaltada. Y cuando las masculinidades se perciben amenazadas, aparecen las piñas.

Aun sabiendo que el consumo de animales acarrea dolores y abusos, surgen razones como «la carne es natural, normal y necesaria». Emergen las justificaciones más comunes tipo “los animales en las granjas son tratados bien”.

No, amig@s no hay gallinitas felices, ni vacas ni terneros a gusto. No nos engañemos, hay documentales y filmaciones que muestran las cosas como son.   

No creemos que sea posible amar a los animales y comerlos. Amarlos es demostrarles compasión, amabilidad y respeto.

¡Extra, extra!

Te dejamos este imperdible video de Earthling Ed. Súmate a la conversación acerca de nuestro vínculo con los animales. ¿Amar a los animales y comerlos? Otra falacia impuesta por la Matrix; hoy más porosa que nunca. Razonemos junt@s. It doesn’t make sense at all:

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Ana Kerman

Ana Kerman

Editor & Content Creator | ana@vidaverde.co

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